La electrocución de aves: una necesidad urgente

La electrocución de aves es un problema muy presente al pensar en las protecciones para la avifauna. Es una amenaza extremadamente frecuente para especies en peligro de extinción.

Las cifras de electrocución de aves son realmente preocupantes, lo cual pone de relieve la necesidad de encontrar sistemas de seguridad de avifauna para reducir el impacto generado por los tendidos eléctricos. Aunque todavía queda mucho por hacer, ya existen medidas que se pueden implantar, así como una amplia gama de propuestas que auguran un mejor futuro para las distintas especies.

Los tendidos eléctricos constituyen uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de la vida de las aves silvestres. Se estima que la electrocución de aves ha sido la causa de muerte de alrededor de 200 águilas imperiales, todavía hoy una especie en estado de vulnerabilidad, a lo largo de 15 años. También de 33.000 aves rapaces por año o de 250 águilas perdiceras en 10 años, entre otros tipos de aves afectadas. Las cifras muestran la necesidad de actuar en favor de la conservación de la biodiversidad a través de distintos frentes.

La necesidad de implantar sistemas de seguridad para la avifauna

Las comunidades autónomas están obligadas por ley a identificar los postes eléctricos que sean peligrosos, especialmente para la avifauna. Sin embargo, la identificación es insuficiente, pues es necesario llevar a cabo medidas prácticas para frenar la electrocución de aves de gran envergadura, como diferentes tipos de águilas o cigüeñas.

El riesgo principal de electrocución se basa en que la altura del cableado eléctrico lo hace ideal para el descanso de las aves o para el oteado, es decir, mirar a lo lejos. Una de las mejores soluciones que se han encontrado para frenar las causas de electrocución es forrar el cable conductor. De este modo, si un ave utiliza la parte superior de la cruceta como posadero, no habrá un contacto directo entre fase y tierra.

El diseño de los tendidos eléctricos y la forma en la que se disponen los conductores son a menudo mortales para muchas especies. Además del alto grado de amenaza que supone para la avifauna, habitualmente de mediano y gran tamaño, la electrocución también genera problemas en el suministro eléctrico, ya que se generan cortes al activarse las protecciones y mecanismos de seguridad. La solución más efectiva que se ha encontrado es el aislamiento de los conductores desnudos con materiales aislantes.

Los aisladores poliméricos como solución

Un aislador polimérico es un accesorio aislante compuesto por un núcleo sólido de fibra de vidrio y una envolvente exterior polimérica, la cual evita que se transmita la electricidad desde un punto en tensión a tierra. Además, algunas de sus características más destacable son sus ventajas antivandálicas, manipulación y bajo mantenimiento. Se emplea en líneas de distribución y de transmisión gracias también a su resistencia mecánica. Junto a los materiales aislantes, para la prevención de la electrocución, se están instalando dispositivos en los lugares de mayor amenaza para evitar tanto el posado de las aves como para ampliar distancias fase- tierra y separación de fases en vanos para evitar efectos de impactos cuando se posan un gran número de aves que en estampida pueden provocar oscilaciones de los conductores aéreos desnudos y por tanto contactos eléctricos por impacto .

Los dispositivos mencionados aíslan eficazmente la crucetas con materiales de bajo coste. También se intenta condicionar el comportamiento de las especies para que eviten utilizar los postes eléctricos como posaderos. Tras hacer numerosas pruebas, se determinó que los aisladores poliméricos y los dispositivos que se están comenzando a implementar funcionan correctamente. Las aves que se acercan con el objeto de posarse en dichos dispositivos muestran comportamientos como saltos, aleteos y huida.

Solucionar el problema de la electrocución de aves es una necesidad urgente en la medida en que cambia la calidad medioambiental y genera graves daños a la biodiversidad. Por eso, además de implantar soluciones prácticas, se hace necesario sensibilizar a la población y ofrecer pautas básicas sobre cómo reaccionar si se encuentran con un ave que ha sufrido este problema.

La insuficiencia de las medidas existentes

Los aisladores poliméricos son una de las mejores medidas que se pueden llevar a cabo para paralizar la muerte anual de aves de gran envergadura. Sin embargo, a día de hoy, siguen siendo insuficientes porque el ritmo de electrocución de aves, como flamencos, águilas, cigüeñas, anátidas o grullas, entre otras, sigue siendo incesante. La solución existe, pero su aplicación es opcional para las comunidades autónomas, por lo que las aves continúan siendo víctimas letales de las torres de alta tensión, muchas de ellas en peligro de extinción o en situación de vulnerabilidad.

Cada año, aves migratorias son víctimas de electrocución por utilizar torres de alta tensión como posadero u oteadero. Ya existen sistemas de seguridad para la avifauna, consiguiendo frenar la electrocución ya que es un problema medioambiental cada vez más grave ante la gran pérdida de biodiversidad que se está generando.

RH Corporative Internacional somos un grupo de empresas del entorno de las ingenierías, compañías eléctricas (de distribución y generación de energía), contratistas especializados en sectores industriales y ferroviarios enfocadas a dar soluciones eficaces a las necesidades de la sociedad, especialmente garantizando la seguridad en proyectos de transporte de electricidad. Somos el líder en Europa como fabricante español de protecciones para la avifauna bajo patente propia, además de destacar como fabricante de moldes para termoformados y como fabricante de moldes para inyección.

 

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