España: especies amenazadas y en peligro de extinción

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En España se suele pensar en el lince ibérico o en el quebrantahuesos al hablar de extinción, pero la caza y la expansión de los territorios humanos amenazan cada año a más especies, incluidas la variedad de especies marinas mediterráneas que podrían no recuperarse de la enorme contaminación de sus aguas.

MADRID, España.- El número de animales en peligro de extinción en España no deja de aumentar cada año. En 2019 hay hasta doce especies animales seriamente amenazadas, pero existen bastantes más que corren un peligro «menor» que podría agravarse en los próximos años.

La caza es uno de los principales factores que afectan a la disminución del número de ejemplares. Esta actividad, junto con la mala prensa de algunos animales, ya estuvo a punto de acabar con el lobo ibérico en el siglo XX. Con el tiempo, esta especie ha salido de la lista de especies más amenazadas en el país pero su caza y seguridad sigue siendo un tema de debate. Al igual que esta especie, varios animales se han beneficiado de programas de recuperación que han conseguido que su número se estabilice y en algunos casos hasta se reponga.

La situación de muchos de estos animales, como el quebrantahuesos o el lince, depende de que puedan establecerse parejas reproductivas y se reintroduzcan en el ecosistema con éxito las crías nacidas en cautividad. Una especie con menos de 500 parejas reproductoras es considerada en peligro de extinción.

Los más amenazados

En España se suele pensar en el lince ibérico o en el quebrantahuesos al hablar de extinción de especies. Sin embargo, se desconoce el peligro que corren otras como el visón europeo, la rana pirenaica o la malvasía cabeciblanca.

En la lista española de las especies en riesgo de extinción hay varias aves como el urogallo cantábrico, afectado por la actividad humana. Aunque la mayoría cuentan con programas de protección, el ritmo en el que ocupamos sus hábitats o las cazamos puede hacer que el proceso de extinción sea mucho más rápido que el de repoblación.

Cigüeña negra (Ciconia nigra)

El año pasado se censaron unas 350 parejas de esta especie. Este animal hiberna en el Parque de Doñana y en embalses al norte de Extremadura. Los cambios de temperatura, consecuencia del cambio climático, han obligado a las cigüeñas a estar cada vez más concentradas en estas áreas, según informa la Sociedad Española de Ornitología (SEOBird). Las cuencas del Guadalquivir y Tajo suman más del 80% de la población de este animal. Pueden localizarse ejemplares en cinco comunidades autónomas: Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid.

Se le reconoce por sus plumas negras y su pico rojo. Es bastante receloso en el contacto con humanos y suele establecer sus nidos en zonas de montaña o bosques bastante alejados de las urbes. Los factores que podrían llevar a su desaparición son la caza ilegal, la reducción de sus hábitats por la construcción de centrales hidráulicas y tendidos eléctricos.

Lince ibérico (Lynx pardinus)

Junto con el panda es la única especie que ha bajado su categoría en la lista de especies amenazadas, pero se mantiene como uno de los felinos que más peligro corren en el planeta. A principios de siglo la especie no llegaba a los 100 ejemplares y gracias a los programas de recuperación ya superan los 580, según datos de Iberlince.

La distribución del lince es bastante amplia y puede recorrer grandes distancias para encontrar alimento. La mayoría de los ejemplares se concentran en Andalucía, donde se encuentra uno de los mayores programas de recuperación y documentación. El programa de recuperación de linces es uno de los más exitosos a nivel mundial y hay centros de recuperación en España y Portugal. Los expertos buscan volver a reintroducir a estos animales en su hábitat natural. El lince está en peligro de extinción por la caza intensiva y por un problema relacionado con su alimentación, pues se alimenta de conejos, que padecen una plaga enorme de varias enfermedades que ha reducido la población de conejos a mínimos históricos.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)

Es una de las aves más amenazadas por la presencia humana. Los quebrantahuesos se enfrentan a la caza ilegal y el uso de cebos envenenados, un método ilegal para el control de la fauna. Muchos mueren electrocutados en los tendidos eléctricos de los parques eólicos. En los últimos años estos animales han visto fragmentadas sus zonas de caza y anidación por la construcción de infraestructuras en zonas de montaña. Proyectos como LIFE+quebrantahuesos buscan concienciar para que la especie se estabilice. La mayoría de  ejemplares se concentran en los Picos de Europa y los Pirineos. Existe un programa de reproducción en cautividad en la Sierra de Cazorla, Jaén, que parece estar obteniendo resultados para que los quebrantahuesos vayan aumentado poco a poco su número.

Oso pardo (Ursus arctos pyrenaicus)

El oso pardo es uno de los animales más extendidos por todo el planeta y a la vez más amenazados. Llegó a ocupar toda Europa y Asia, el oeste de Norteamérica y hasta llegó al Magreb. En España se han censado unos 350 ejemplares, la mayoría concentrados en la cordillera cantábrica (Asturias, Castilla y León y Cantabria) y el área pirinea. Los gobiernos español y francés planean un programa de conservación que reintroduzca a este animal en los Pirineos, donde su número es más reducido. Los osos pardos sobreviven gracias a la existencia de varios parques naturales como el Parque Nacional de Somiedo, en Asturias. Las amenazas a las que se enfrentan son la caza, la fragmentación de sus hábitats y la baja diversidad genéticas de los osos cantábricos.

Águila imperial blanca (Aquila adalberti)

También llamada águila imperial ibérica, existen unas 200 parejas adultas en España de esta especie originaria de la Península Ibérica. Estuvo muy cerca de la extinción pero se ha ido recuperando poco a poco gracias a programas de conservación y protección en las últimas décadas. Se pueden encontrar en sierras con formaciones montañosas de la zona mediterránea, parques nacionales como el de Cabañeros y el Coto de Doñana y algunos ejemplares en el Sistema Central. Como la mayoría de las aves está viendo como su hábitat está siendo destruido por la presencia humana y muchas fallecen en los tendidos eléctricos. Y como el lince, se está viendo afectada por la reducción de conejos.

Foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus)

La población atlántica de focas cuenta con unos 40 ejemplares en la zona de Madeira y más de 300 en la península de Cabo Blanco. Esta población está viendo como su número aumenta poco a poco por la acción de organizaciones como el Programa de Conservación de la Foca Monje. Que vigilan su seguridad y reproducción en la Reserva Costa de las Focas.

Las focas monje llegaron a tener colonias en bancos de arena y playas de todo el Mediterráneo. Después de décadas en las que el ser humano ha ido acabando con su hábitat y los grupos de focas se concentran en cuevas de escondidas de difícil acceso. Las focas se ven amenazadas por el deterioro de las zonas que habitan por la contaminación del agua o la sobreexplotación pesquera. Muchas de las playas donde vivían han sido ocupadas por el turismo.

La contaminación está destruyendo las maravillas del Mediterráneo

Fuera del territorio peninsular, España se encuentra unida al Mar Mediterráneo, una de las grandes maravillas naturales del planeta, con una variedad marina clave y constantemente amenazada por la presencia humana. Desde mediados del siglo XX, más del 40% de los mamíferos y más del 30% de sus peces han desaparecido, según un estudio de Scientific Reports. Además cinco especies, entre los que se encuentra la foca monje y el atún rojo, corren un alto riesgo de desparecer en los próximos años, según National Geographic.

La variedad de mamíferos del Mediterráneo incluye especies como el delfín mular, el delfín lisado, el cachalote, o el rorcual común. En la costa de Gibraltar se ha podido observar incluso un grupo de orcas que alcanza los 30 individuos. Según los expertos los cambios de temperaturas en las aguas, como consecuencia del cambio climático, podrían provocar que en pocos años estas aguas fueran inhabitables para estos animales.

«En la costa de Gibraltar se ha podido observar incluso un grupo de orcas que alcanza los 30 individuos».

La mayor de las amenazas para las especies del Mediterráneo es la contaminación del agua, sobre todo por vertidos plásticos. A esto se suma la sobreexplotación de la pesca, que ha acabado casi con el 100% de las especies de tiburones que había en este mar.

El plástico es la mayor catástrofe a la que se enfrenta la vida marina mediterránea. No solo se trata de la contaminación directa de plásticos. La descomposición de estos materiales está afectando al organismo de los animales que viven en las aguas contaminadas. Se han encontrado compuestos organofosforados de los plastificantes en muchos de los órganos de animales mediterráneos.

Uno de los elementos que podría ayudar a luchar contra estos contaminantes también está muriendo. La planta marina posidonia oceánica es conocida como “el pulmón del Mediterráneo”Una hectárea de esta planta puede generar hasta cinco veces más oxígeno que el Amazonas, unos 10 litros al día más o menos. Se encuentra en la zona almeriense del Cabo de Gata y en el archipiélago balear.

La posidonia mantiene el equilibrio del ecosistema marino y protege las costas de la erosión de las olas. Por desgracia, su cantidad ha descendido un 40% en los últimos años por culpa de la contaminación. Es una de las especies que tiene una recuperación más complicada ya que un área de un metro cuadrado puede tardar en recuperarse hasta 50 años.

Fuente: espaciomex.com

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